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 de Lucía

Gaitán

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wonderland

Actualizado: feb 13

Mis años de exploración esotérica me llevaron a estar en contacto con distintas plantas maestras. Tal vez estás acostumbradx a usar drogas para irte de fiesta pero esto va por otro lado. Como no soy científica ni chamana, voy a hablarte de mi experiencia. La planta con la que más contacto tuve fue con la Ayahuasca, sobre todo entre los años 2015 y 2018 inclusive. Tengo un conteo aproximado de 20 tomas en esos 4 años. Si pudiera pensar en un indicador astrólogico que la representa, diría que es una planta muy Neptuno y Plutón. Las visiones que tuve en ceremonias son una mezcla de meditación profunda, componente onírico, recuerdos sobre el pasado y futuros posibles. También aparecieron situaciones viejas listas para ser purgadas. A veces la purga fue física e incluyó bostezos, alergia, vomitos o kk y a veces fue a través de emociones muy potentes como el llanto o la risa. La Ayahuasca viene del Amazonas brasilero y peruano, también está en Colombia.

El Bufo Alvarius es un sapo que vive en el desierto de Sonora en Mexico y pasa la mayor parte del año bajo tierra. Cuando finalmente sale, es “ordeñado” y se extrae una sustancia que luego es fumada. La primera vez que fumé Bufo fue la experiencia más potente de todas las que hice con plantas. Estrictamente no es una planta pero lo metí dentro del grupo para simplificar. El viaje con Ayahuasca dura unas cuantas horas, la experiencia con el Bufo no. Son solamente unos diez o quince minutos como mucho. Lo que te puedo decir es que experimenté el vacío: hubo una vez que me convertí en viento y me fui de mi cuerpo. Me dió miedo quedarme para siempre así y cuando pude calmarme... fue hermoso tener la capacidad para estar en todos los lados y en ninguno a la vez. El Bufo sería algo así como Urano y Plutón: máxima intensidad en muy poco tiempo. Muchas personas describen este viaje como una experiencia de muerte o un viaje a los confines de la galaxia. Lo que sentí después de cada una de las ceremonias de Bufo fue que me liberaba y me sacaba unos cuantos pesos de encima, pero la verdad es que todo sucede tan rápido y refiere tanto al vacío... que es un poco difícil de explicar lo que pasa durante el tiempo en que dura el efecto.




Con los hongos tengo un problema y es que no sé qué variedad tomé. En Amsterdam se consiguen fácilmente en los Coffee Shops. Diciendo esto ya te imaginarás que están más cerca de lo recreativo: efectivamente, me he reído a carcajadas, tanto que me terminó doliendo la panza o tuve que salir corriendo al baño porque me hacía pis de tanto reir. Los hongos van a lo visual: podés flashear colores en movimiento durante un rato largo. Tengo el recuerdo de haber intentado mandar mensajes en el celular y que haya sido una tarea titánica. Las letras se movían y lo que aparecía en la pantalla estaba en 3D. Hay quienes han usado los hongos como antidepresivos en pacientes psiquiátricos. Lo que te puedo decir es que con los hongos tuve experiencias felices y sentí cómo se abrían los sentidos: el oído, la visión y el tacto. O sea que los ruidos se sienten mucho más y lo que tiene un volumen normal en la vida cotidiana, con los hongos sentís que te perfora los oídos. La música llega en un nivel más profundo. Cada cosa que tocaba era casi una meditación de texturas. También creí entender el lenguaje de los pájaros y lo que se estaban diciendo entre sí, por eso creo que los hongos son muy Urano y Neptuno: traen flash de colores, sonidos y sensaciones, pero también muchas ideas.

Al San Pedro lo conocí viajando por el Noroeste argentino.San Pedro es el nombre que lo dieron los jesuitas, haciendo referencia al personaje que abre las puertas del cielo. Wachuma es el nombre que le dieron los pueblos originarios. Es un cactus que se corta y se extrae la parte verde que está dentro. Eso mismo se cocina durante un largo rato y se toma como un té. Tiene algo parecido a los hongos: los colores se ven distintos, la Naturaleza está completamente viva, respirando y latiendo, pero este cactus tiene algo de Saturno. Es una planta que nos lleva a amigarnos con la encarnación, sobre todo a lxs que queremos fugarnos de este plano.

Si tuviera que dividir en grupos diría que la Ayahuasca y el Bufo son plantas que llevan la atención para dentro, mientras que los hongos y el San Pedro son para afuera. Esta división es medio relativa porque con todas ellas vienen insights emocionales y te volvés más sensible al entorno. Volverse más sensible puede implicar que los niveles de vulnerabilidad suban extraordinariamente. Por eso hay personas que toman plantas y nunca más lo vuelven a hacer: no saben qué hacer con todo lo que registran. Es que las plantas nos sacan las corazas y corren los velos que no nos dejan ver(nos). Pienso en esa frase de Rumi que dice “tu tarea no es buscar el amor sino encontrar dentro de vos mismx todas las barreras que has construido contra él”. No estoy hablando del amor romántico sino del amor como la capacidad para aceptar lo que es, más allá de nuestra voluntad individual de que las cosas sean de determinada manera.

El viaje de plantas puede ser potente, divertido o muy incomodo, pero eso es lo de menos. Lo más importante pasa después, cuando volvemos a lo cotidiano con otra percepción. Con todo eso que vimos y sentimos en la consciencia. Entonces ¿cualquiera puede tomar plantas? Mm nop, no hay recetas universales para el bienestar de toda la humanidad pero sí puedo decir que las plantas maestras y las otras, las que están en las macetas de mi casa y las que consigo en la herboristería, han sido pilares fundamentales en mi vida.

Las plantas maestras funcionaron como atajos: las cosas que vi y que sentí vinieron con un nivel de claridad y certeza al que no podía acceder de otra manera, ni con terapia ni yoga ni meditación, muchisimo menos con la astrología. Hay personas que no las necesitan y viven felices sin haberlas probado, hay personas que toman plantas y ni siquiera cambian los muebles de lugar en su casa... yo te puedo decir que me han ayudado muchísimo a tomar decisiones que me acercaran más a mí misma. A mi alma, ponele.

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