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 de Lucía

Gaitán

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excepto el amor

Tanto #planeta retro me llevó a una charla de hace mil años con @astrolo.gi (seguila en Ig que es capa) y viene a colación de estas semanas dónde #venus está en #libra. Venus, el #planeta del encuentro, está en el #signo que anhela el encuentro. Por eso, la #astrologia tradicional dice que está en su domicilio. Venus, en su recorrido por este signo, hará conjunción al #pluton en Libra de las personas que nacieron desde 1972 hasta 1984. Esta es la generación que vió cómo se transformaba la relación tradicional de pareja. Pero no sólo eso. Hacia finales de los 70, en la #cartanatal de Argentina, Plutón hacía cuadratura a la Luna y se acercaba a la conjunción con el Ascendente. En esos años de salvaje dictadura militar, el tejido social se desgarra. Se rompe. ¿Cuál sería el fundamento de semejante carnicería, sino el miedo? Por ahí dicen que el miedo es opuesto al amor.

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En el #cielo de esos años, Plutón en Libra, el planeta de la destrucción y transformación profunda en el signo que habla de lo vincular y el amor (entendido como apertura). Tiene sentido. Voy a generalizar y sacar algunas conclusiones de mis estadísticas domésticas: es una generación que tiene un deseo profundo de relacionarse, pero un pánico tremendo también. Están en un estado casi permanente de “sí pero no”. Se lanzan a relaciones y después se arrepienten. Las boicotean. Son demandantes, pero se asfixian. Saben que hacer equipo les potencia, pero entran rápidamente en luchas por ver quién tiene el mando de la relación. Y de fondo hay una sospecha grande sobre las “verdaderas” intenciones de los demás. El otro miente, oculta o tiene el anhelo secreto de controlar mi vida. Puede ser, forma parte del horizonte de posibilidades de las relaciones humanas. Estos son algunos de los dilemas que tiene esta generación, que por más de un motivo, vivió la ruptura del entramado social. El tránsito de Venus sobre Plutón es la oportunidad para desarmar esa desconfianza visceral en el Otro. No sé si hay una forma. Pero sí se me ocurre que lo mejor es ir despacio, como quién va elongando y abriendo espacios en el cuerpo, sintiendo los lugares tensos y respirandolos. Suave. Hay cicatrices que vuelven a doler algunas veces.

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